Historia del conejo

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Historia del conejo

En el siglo XI, lo que ahora conocemos como 'conejo' se llamaba 'coney'. La palabra 'conejo' era el nombre original de un 'conejito bebé', pero el nombre se utilizó recientemente para el conejo adulto. Es por eso que no tenemos un nombre definido para un conejo bebé, pero debemos usar 'Gatito' o algún nombre de animal bebé similar.

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Los conejos fueron traídos a Gran Bretaña desde Francia hace 900 años y fueron vistos como un activo económico importante.



Los conejos se reproducían rápidamente, por lo que eran convenientes para el pelaje y para comer. En los días previos a la nevera, se consideraba que los conejos tenían el tamaño adecuado para una comida sin desperdicio.



Los conejos se mantuvieron en recintos especiales amurallados llamados 'madrigueras', un término que ahora se refiere a todas las colonias de conejos y sus madrigueras. Los conejos fueron cuidadosamente cuidados por un 'laberinto' que los alimentó y les proporcionó protección contra los depredadores.

De vez en cuando, los conejos tenían acceso a los campos circundantes para corretear. Eventualmente regresaban a la madriguera en busca de refugio. Esta práctica no le costó nada a su dueño, ya que los conejos se alimentaban de la vegetación natural o asaltaban los cultivos de los campesinos locales. Algunos conejos a menudo escapaban de sus madrigueras y se establecían en lugares donde el suelo era fácil de excavar, como en brezales arenosos y acantilados. Los conejos no fueron exterminados, por lo que su número aumentó rápidamente, especialmente en el sur de Inglaterra.



En la década de 1700, la población de conejos aumentó considerablemente. La gestión de las tierras de cultivo cambió en toda Inglaterra y se crearon extensos setos rodeando los campos. Los setos proporcionaron un hábitat ideal para los conejos. Podían cavar madrigueras y tener un campo lleno de comida cerca de sus hogares. No es de extrañar que la población de conejos haya aumentado rápidamente.

El cruel destino del conejo: mixomatosis

En la década de 1950, los conejos se habían convertido en una de las plagas de mamíferos más graves de Gran Bretaña. Se estimó que el daño que causaron costó más de 50 millones de libras por año. En 1953, el virus 'Mixoma' se introdujo deliberadamente en la población de conejos y se propagó muy rápidamente.

El virus se transmitió en las pulgas de los conejos y se propagó a otros conejos en las madrigueras y nidos subterráneos. La enfermedad resultante, 'Mixomatosis' (pronunciada mixa-ma-TOE-sis), fue muy dolorosa y casi siempre mortal en 10 días. Mató a más del 99% de la población de conejos en dos años.



La disminución en el número de conejos tuvo consecuencias importantes, privando a los depredadores de una fuente importante de alimento y también permitiendo que los matorrales crezcan nuevamente en los pastizales. La mixomatosis todavía está presente en los conejos hoy en día, particularmente en poblaciones hacinadas, pero es mucho más débil y más conejos son inmunes. Menos del 60% de los animales infectados mueren y su rápida reproducción compensa cualquier pérdida en un corto período de tiempo.